Cartagena estaba prácticamente rendida, Francia e Inglaterra ya reconocían el gobierno de Franco y Negrín estaba a punto de traspasar la frontera de los Pirineos, lo que parece dejar sin sentido, tanto el ataque, como la decisión de Franco de enviar una fuerza tan extraordinaria sobre una ciudad agónica.
De la mano de Luisa, una periodista en paro, y Javier, un antiguo buceador de la Armada, Luis Mollá recrea literariamente los últimos momentos del «Castillo de Olite» sumergiéndonos en una historia llena de misterio, tragedia y ternura, a lo largo de cuyas líneas, el lector, quedará sobrecogido al imaginar que cuánto se narra se corresponde con la más insensata realidad. |