La Leyenda de un Cruzado Aragonés |
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A casi todo el mundo le hubiese gustado tener un amigo como Juan el aragones, quizás sin esos arranques de violencia, pero amigo a fin de cuentas. Y qué decir de Fátima, ya quisiera más de uno compartir con ella algunos instantes en su “casita de la playa”. Pero hay más: A los que sientan identificados con el Camino de Santiago, decirles que algunos capítulos discurren entre peregrinos; a los que les guste los combates a vida o muerte, pues que sepan que alguno hay y no sólo en la cruzada que emprende el protagonista por Palestina, sino en la mismísima España, y a los que le pidan a una novela histórica menos descripciones y algo de humor, pues aquí lo tienen servido, y es que con con su lectura se comprueba que la historia no está reñida con el juego de palabras y la parida. Resumiendo, te reirás a medida que te adentras en los diferentes capítulos. Por otra parte, con esta novela aprenderás algo sobre la primera cruzada, sobre Jaca y el reino de Aragón de Pedro I , y llegarás a dominar las mil formas diferentes en que el conocido refrán “a todo cerdo le llega su San Martin” puede conjugarse. Y el final es una leyenda. Si no te gusta…perdón. Santiago Iglesias de Paul, Santi, es afortunado, pues la diosa inspiración le visita de vez en cuando y prueba de ello han sido sus 2 primeras novelas 1596: cuando a Cádiz arribaron los ingleses y la que se presenta aquí, ambas de la editorial www.jmediciones.com Sus incursiones en la literatura comienzan en un tiempo ya perdido, pues durante su época en la Armada, entusiasmado publicó 47 partes de Campaña, 39 hojas informativas y 1 moción, con escaso éxito, por cierto. Ahora se contenta con publicar reglas nemotécnicas para sus alumnos de Patrón de Embarcaciones de Recreo (PER). No satisfecho con eso, se hizo hace algún tiempo músico y sacó al mercado el ya inolvidable CD “38 años de éxitos” www.santiagoiglesiasdepaul.es.kz con cuatro fenomenales grabaciones que han sonado a lo largo y ancho del mundo, pues acompañaron en algún periplo al Juan Sebastián Elcano. Algunos todavía le dicen: “tú debes ser el pesadito del villancico”, y eso le agrada muy mucho. Al contrario que a los miles de novelistas premiados, es muy difícil que a este autor le den algún premio y es que como él dice, para premio el que me ha dado la vida.
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